Las filas eran dos, de niñas, ambas, las filas, estaban llenas de vidas, de historias interiores y exteriores, las veía y me dolían, y me dolían mas los asientos ausentes, las historias que ya no sabría, que ya no vería, las profundamente extraviadas, las perdidas, las traspapeladas, aquellas que serán escritas con faltas de ortografía y de gramática.
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